El cable
Medellín fue la primera ciudad del mundo en usar cable aéreo como transporte público de barrio. Sube por la montaña y la gente lo usa para ir a trabajar.
Porque el que llega a Medellín se queda en el Poblado, y el centro le queda lejos, sobre todo de noche. Nosotros hicimos el camino al revés.
Medellín no es una postal. Es una ciudad de ladrillo, montaña y cable, donde el metro pasa por encima de todo y la gente lo cuida como si fuera de la casa. El centro tiene las esculturas, las luces, los edificios viejos y el ruido. El Poblado tiene los hoteles, los restaurantes y la gente que viene de afuera.
Centro Bar existe para juntar las dos cosas. Es una barra en la mitad del Poblado que sirve la ciudad completa, un trago a la vez.
La carta no tiene nombres bonitos. Tiene direcciones.
San Javier es la comuna 13, y es frutal y ligero. Manrique es tango, y es whisky seco con doble colado. Manila es coco, porque Manila es del Poblado y suena a playa aunque quede en la montaña. No es decoración: el barrio y el trago se escogieron juntos.
La carta está armada de lo más liviano a lo más serio. Se puede seguir en orden como quien camina la ciudad, o se puede saltar directo al que le suene. El bartender le dice por dónde empezar si no sabe.
Para eso está la barra a la vista. Nadie acá se ofende porque le pregunten qué es el aguardiente, por qué hay cuatro colores o qué diferencia hay entre un ron de ocho años y uno de cuatro.
No están de adorno. Son las que aparecen en la carta, en la fachada y en los nombres.
Estamos todos los días de 10:00 a 23:00 en Amsterdam Plaza, local 0124.